miércoles, 19 de julio de 2017

La Historia


Siempre que te escribo miento, 
como si fueras capaz de leerme,
como si el tiempo y la distancia
fueran velos de gasa, 
descansos de minutos 
en nuestra historia complicada.
Siempre que te necesito
vuelvo la mirada a tus calles,
vuelven mis sueños desafortunados
a torturarme, los dias y las semanas
que se convirtieron en meses y en años,
son cicatrices que no sanan.
Es contemplar una bella obra rota
y aun así, desear seguir observando.


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